Hoy tuvimos reunión de padres en el jardín de Gianna. "Padres" es una forma de decir, porque eramos todas mamás y como cinco. Y yo, que llegaba tarde (mal hecho), corrí las ocho cuadras que nos separan del establecimiento y entré pidiendo disculpas, muerta de vergüenza... qué gansa.
La seño nos contó lo que estuvieron haciendo en estos meses: desde crear todo un supermercado y disfrazarse para 'ir de compras' hasta los primeros intentos de escritura, copiando a su manera lo que los envases decían.
El grupete de enanos es bastante disperso, por no decir medio rebelde. Cuesta bastante que tengan la cola en el mismo lugar por más de 5 minutos y bueh, nos pidieron que charlaramos con ellos sobre esto. Voy a ser franca, siempre pensé que era Gia la única con termitas en el traste y escuchar eso fue un alivio: ¡mi nena no es la única culo-inquieto!
Mientras mirabamos las fotos del proyecto, la señorita nos seguia contando sobre las otras clases que tienen. Cuando llegó el turno de la clase de computación, me dijo toda entusiasmada que Gianna dejó asombradísimo al profe con todo lo que sabe. Imposible no agrandarme, creo que hasta se me rompió la campera.
Y como si fuese esto poca cosa, remató: "Incluso cuando se aburre, las ayuda a las amiguitas y les enseña... ¡y las demás aprenden enseguida!"
Me agarró un 'ataque de sonrisa', esos que son mezcla de satisfacción, orgullo y ganas de salir corriendo a morfarme a mi hija a besos. Le dije a la seño que
la lagarta salió a los padres con el tema de la compu, aunque todavía no es adicta, gracias a Dios. Nos incentivó a estimularla, a aprovechar su interés para reforzar el tema de números y letras... y asi pienso hacerlo, por supuesto.
No me gusta presumir pero hoy no puedo evitarlo.
Salí del jardín redonda de orgullo: me bebota es una nena grande, inteligente y muy geek.
Besotes.